Estatutos

Estatutos de la Cofradía del Santo Sepulcro de Palencia, aprobados por el Excmo. y Rvmo. D. José Ignacio Munilla Aguirre, Obispo de Palencia por la Gracia de Dios y de la Santa Sede, el diez de julio de 2008.

 

Reglamentos

Reglamento aprobado en Cabildo de Tabla de 5 de octubre de 2008 por el que se establece la Medalla de la Cofradía en desarrollo del artículo 10 de los Estatutos.

Reglamento aprobado en Cabildo de Tabla de 5 de octubre de 2008 por el que se establece el farol como elemento complementario al hábito de la Cofradía en desarrollo del artículo 9.1 de los Estatutos.

Reglamento aprobado en Cabildo de Tabla de 5 de octubre de 2008 por el que se aprueba la excepción al hábito para los participantes en la Función del Descendimiento, según establece el artículo 9.3 de los Estatutos.

Reglamento de la Banda de Cornetas y Tambores, aprobado en Cabildo de Tabla de 4 de octubre de 2009.

Reglamento de Reconocimiento de la antigüedad en la Cofradía, aprobado en Cabildo de Tabla de 9 de octubre de 2011.

Reglamento de "Manolas", aprobado en Cabildo de Tabla de 9 de octubre de 2011.

Reglamento de Tandas y Tiros, aprobado en Cabildo de Tabla de 6 de octubre de 2013.

Reglamento de Excepciones al hábito, ampliado sucesivamente en Cabildos de Tabla de 5 de octubre de 2010, 7 de octubre de 2012 y 6 de octubre de 2013.

 

Texto íntegro del preámbulo de los Esatutos de la Cofradía

«Se hace necesario caminar, mirar hacia delante, progresar sin perder de vista lo que somos, la herencia que asumimos y la que dejaremos a futuras generaciones. Como personas nacimos o nos integramos en una Iglesia Católica Apostólica y Romana, madre y maestra, germen e inicio del Reino y de ella participamos como tantos cristianos, hombres y mujeres a lo largo de más de veinte siglos, que vieron en ella la comunión con el Padre, fuente y origen de todo, con el Cristo y el Espíritu Revelador.

En el seno de esta Santa Iglesia se generó nuestra herencia de hermanos de esta Cofradía que, desde hace casi seiscientos años, quiso erigirse como un puente, una manifestación más de la verdadera fe de la que participamos.

Fue en mil cuatrocientos siete cuando se constituyó la Archicofradía de las Cinco Llagas de San Francisco, según consta en los documentos custodiados en el Palacio de la Cofradía. Ya en mil quinientos diecisiete existía la Cofradía de San Juan Bautista. Posteriores hermanamientos con la Cofradía de la Quinta Angustia, la Venerable Compañía del Santísimo Cuerpo de Jesucristo y la Cofradía de la Caridad de los Pobres Presos de la Cárcel culminaron en la definitiva unión bajo el nombre Santo Sepulcro en mil novecientos trece. Seis siglos, por tanto, de fe vivida bajo el patronazgo del santo precursor y del reformador de Asís. Seiscientos años de devoción a María bajo la advocación su Quinta Angustia y como Virgen Dolorosa, recordando al Señor en su entrada en Jerusalén a lomos de “la Borriquilla”, acompañando al Cristo del Perdón, escenificando y procesionando el descendimiento de la cruz y mostrando su cuerpo lacerado por las calles de Palencia dentro de su Santo Sepulcro.

Nacimos cuando Castilla aún era reino. Vivimos el mandato de dieciocho monarcas y seguimos las directrices de sesenta y un Papas. Hemos asistido a cambios sociales, culturales, religiosos y políticos. La Cofradía asumió estos cambios y supo vivir con ellos o a pesar de ellos. Hoy, al comienzo del siglo veintiuno, la Cofradía del Santo Sepulcro continúa sus manifestaciones de fe y de religiosidad popular, su devoción al Santísimo Sacramento, sus actividades de acción social y su aportación en la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Jesús a través de los desfiles procesionales que conforman la Semana Santa palentina.

Al mirar el camino que debemos recorrer es necesario acompañarnos de las herramientas que nos ayuden a alcanzar nuestros fines, invariables en el tiempo. Se redactan estos nuevos Estatutos por ese motivo, para dotarnos de un soporte que nos ayude a paliar las limitaciones normativas de las que, con el tiempo, hemos sido conscientes; para aclarar lo que era dudoso, suprimir lo innecesario e incorporar lo que era lógico regular.  Para facilitar que nuestra existencia como Cofradía esté participada por la actuación de todos los hermanos que la componen manifestando en nuestra vida, privada y pública, y por las calles de nuestra Palencia nuestra fe, la de nuestros padres y la que enseñaremos a nuestros hijos.»