LA CRUZ

SILVIA MARTÍNEZ

28 de enero de 2021
La cruz es la revelación definitiva del amor y de la misericordia divina también para nosotros,
hombres y mujeres de nuestra época (Benedicto XVI)

La semana pasada las redes se inundaron de hastags y fotografías, imágenes y frases recordándonos que la Cruz permanecía. El derribo desalmado ocurrido en Aguilar de la Frontera era otro ataque más a nuestra fe, a nuestra Cruz, encubierto en un historicismo descontextualizado y una ideología cargada de un odio injustificable. Este agravio fue sentido por medio mundo, con indignación y rebeldía, pero una rebeldía cómoda para que engañarnos, de esa de sofá, mantita y peli, mientras la cruz era depositada en un vertedero (lo sabemos porque alguien lo fotografío) y nosotros nos dedicábamos a firmar un change.org. Las guerras del nuevo mundo, que más tienen de postureo que de otra cosa, no sea que me manche las manos.

Pero además de todo esto, ¿no es hipócrita llevarnos las manos a la cabeza, desgarrarnos las vestiduras, viendo esas imágenes cuando nosotros derribamos nuestra Cruz cada día? Y, aunque los cofrades deberíamos saber mucho sobre la Cruz y el peso de esta, en tantas y tantas ocasiones, hacemos caso omiso, la comodidad impera en nuestras vidas, y nos volvemos meros espectadores de la Pasión, impasibles ante Jesús y su Cruz.

¿Y si entendimos mal el significado de la Cruz? Pues no sólo se trata de ser como Simón de Cirene y ayudar a cargarla, querido hermano, querida hermana, no olvides que es el Señor el que te ayuda a ti a cargar con ella. Es Cruz de todos los días, esa Cruz pequeña, grande, pesada y ligera, la propia y la ajena, esa Cruz que no sólo debe de colgarse en cuellos ni paredes, sino que debe permanecer siempre fuerte dentro de ti, en tu corazón, en tu vida.

Y no se me entienda mal, pues creo que manifestarse y mostrar nuestro rechazo a los ataques de aquellos fariseos que quieren aminorarnos, es más que necesario, pero no suficiente. Hermano cofrade, no te olvides de rezar por esos que la derribaron, pero también por aquellos a los que la pereza y la comodidad imperaron en sus vidas, cofrades que se olvidaron que su cofradía aunque no haya procesiones de Semana Santa, sigue más viva que nunca, con la misión primitiva de ayudar a los que lo necesitan, son muchos los hermanos que ahora cargan su Cruz y la de su familia.

Época de cruces la que nos toca vivir, de hermanos que se convierten en números, de amigos que se parece ser como aquel leproso (Mc 1, 40-45)que Jesús curó, de días en los que un mensaje de texto nos evoca la frase Señor, ¿por qué a mí?. Enseñemos los cofrades, la verdadera Cruz, la verdadera Pasión, el verdadero amor de Dios que no nos deja, que aunque derriben cruces por el mundo el sigue luchando a nuestro lado, manchándose las manos, recogiéndonos del suelo, limpiando nuestras heridas.

El amor de Cristo vive en la Cruz, vive en cada uno de nosotros, porque en el sufrimiento está Cristo, ¿Quién sino?¿quién otro hubiera dado su vida por ti en ese madero? Así que cuando la mires, en una fotografía o al hacer la Señal de la Cruz, recuerda que es Cristo quien murió en ella por cada uno de nosotros, y es momento de que tú tomes la tuya, y le sigas (Lc 9, 23-26).

Deja de mirar para otro lado, no te preocupes tanto por la Cruz que hacen añicos y mira a tu alrededor, ¿Dónde olvidaste esta vez la tuya?

(Publicado en http://www.unavidacofrade.es/lacruzporsilviamartinez/